La mesa del comedor (escrito en Agosto del 2024)
Escrito en Agosto 17 del 2024
Un día más sin el. Se esta acostumbrando a ello. Sin embargo, hoy es uno de esos días abrumadores. Abre los ojos. La inercia la levanta. El dolor de su cuerpo le recuerda que está viva. Se ejercita para aminorarlo. Recordarse que el cuerpo es tan parte de ella como su alma.
¡La soledad de sentarse sola a la mesa! ¿Cuánto tiempo lleva haciéndolo? Hoy la monotonía la embarga. Nadie la acompaña. Prepara su desayuno recordando tanto: cuando él estaba con ella. Hoy no está.
Se obliga a sentarse a la mesa del comedor- el que tantos recuerdos conmemora y miles de risas y lágrimas atesora. Ahora es una mesa vacía. Una mesa que antes se llenó de interminables conversaciones y discusiones- que hoy percibe tan banales.
Hoy se sienta sola. Sin mantel, sin elegancia, sin nada más que un simple plato y su café. ¡Cuán vacía siente la mesa! Muchas sillas para ella sola. Está llegando el momento de despedirse del comedor- lo piensa.
Ella solo ocupa un puesto, aunque la mesa la comparte hoy con un florero. No pone música. La comida la recibe impávida, masticando para nutrir su cuerpo. Su mente le recuerda tanto, todos esos almuerzos compartidos: era un comedor donde se compartía el pan y el alma. Donde compartimos nuestra vida con otros, donde la noche nos alcanzó conversado de temas profundos, donde la vida se detenía para que la gozáramos. ¿La vida sabría que pronto todo acabaría?
Se pierde en sus pensamientos mientras degusta la comida: la mente divaga sonriendo entre la nostalgia y la melancolía. ¿Es real cuanto hoy se vive?-aun la pregunta sorprende con su presencia.
Comentarios
Publicar un comentario