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Mostrando las entradas de octubre, 2025

La mesa del comedor (escrito en Agosto del 2024)

Escrito en Agosto 17 del 2024 Un día más sin el. Se esta acostumbrando a ello. Sin embargo, hoy es uno de esos días abrumadores. Abre los ojos.  La inercia la levanta. El dolor de su cuerpo le recuerda que está viva. Se ejercita para aminorarlo. Recordarse que el cuerpo es tan parte de ella como su alma.  ¡La soledad de sentarse sola a la mesa! ¿Cuánto tiempo lleva haciéndolo? Hoy la monotonía la embarga. Nadie la acompaña. Prepara su desayuno recordando tanto: cuando él estaba con ella. Hoy no está.  Se obliga a sentarse a la mesa del comedor- el que tantos recuerdos conmemora y miles de risas y lágrimas atesora. Ahora es una mesa vacía. Una mesa que antes se llenó de interminables conversaciones y discusiones- que hoy percibe tan banales.  Hoy se sienta sola.  Sin mantel, sin elegancia, sin nada más que un simple plato y su café. ¡Cuán vacía siente la mesa! Muchas sillas para ella sola. Está llegando el momento de despedirse del comedor- lo piensa....

Un desasosiego (escrito en abril 27, 2024)

 Escrito en abril 27, 2024 (6 días después del aniversario de bodas) Me observo en el día que acontece. Mi viudez, la vergüenza de la palabra tan densa y profunda. El aguijón de la victimización-la humillación que siento tan real. Tan mía. La reconozco. Esa locura consciente. Y el llanto consecutivo ante mi dolor causado por el miedo, por la inseguridad. Es tan real. Es esto. Me observo. Desde tu muerte vivo en un sin sentido. Hay alegrías que compensan. Mas la nube gris está siempre presente. Me pregunto si algún día se irá. No encuentro el rumbo. Sonrío. Me levanto. Agradezco desde la razón mas todavía no desde el corazón. La continua tormenta presente la vivo. Me alisto. Trabajo. Descanso. Y el día termina. Anhelo la noche para dormir y desaparecer-con el permiso de esta sociedad-sin remordimientos. Descansar en mis sueños, pero ni ahí las imágenes me abandonan. Sueño tras sueño. Al menos en alguno de ellos, te encuentro ahí, eres real y mi vida no ha cambiado. En ese paisaje on...

Veintitrés años hoy (escrita el 21 de abril del 2024)

 Mi mente se despertó buscándote. La serenata. El regalo. Tu presencia. Hoy serían 23 años. Solo 23. ¿Porqué la muerte llegó en el momento más inoportuno? Tan solo un poco más-sigo pensando-si tan solo te hubieras quedado un poco más.  Así que hoy el día pinta grises- y así ha amanecido, nublado y con leve llovizna. ¿Sabrá el día que mi alma está igual? Una coincidencia. Me pregunto, ¿qué sería de nosotros si tú estuvieras aquí? Imagino tanto. ¿Qué hubiéramos hecho hoy? ¿La vida a nuestro derredor sería la misma? Al estar tú con vida terrenal. ¿nuestros amigos serían los mismos? ¿O habrían llegado nuevos-como me ha sucedido a mí-? ¿Yo habría terminado la maestría? Mi master soñado. Y tal vez estaría aplicando para trabajar ahí. Hubiéramos viajado a EE.UU. juntos, hubieras visto a las sobrinas...hubieras que no existen y solo perforan en la tristeza. Mi amor, mi pareja de baile por veinte años. Hoy no bailaré. ¿Te acuerdas el último año que celebramos en vida nuestro aniversari...

Regresa (escrito en Octubre del 2023)

Escrito en Octubre del 2023 Ella se despierta asustada. "Aun no regresa"-lo piensa en lo profundo de su ser. Si alguien supiera lo que ella piensa, pudieran pensar que ella está loca, aunque, sí, sí lo está. El ha muerto y no regresará jamás. Ella lo sigue esperando. "Tal vez hoy"-lo piensa, lo sueña-"tal vez hoy regrese". Se levanta a enfrentar el día. Hoy le duele. Está nublado. La penumbra del día le recuerda su soledad asfixiante. La necesidad de sonreír desde la barriga. Hoy quiere desaparecer. Su mente le juega broma, "¿y si todo fue un mal sueño? ¿Una terrible pesadilla? ¿No creo que la vida duela tanto?"-. Y voltea a su pasado, a la vida con él, donde era feliz. El reencuentro con su amado.  Tras una muerte en gracia, suave y tranquila, ¡a ella le duele la vida! El día ha seguido gris. Todo grita contra ella. Duele, cansa, agota. "Ya regresa, ya entendí, ya no me castigues así"- el grito de ella que pega contra el eco de una cas...

Contigo eternamente (escrito en Enero 2024)

  Escrito en Enero 2024 He terminado de leer el libro* y me dejó extasiada. Inmediatamente quise dormir para encontrarme contigo. Tal vez en sueños pueda volver a tocarte, reconectar con el hueco de tu ausencia física, sentir en lo recóndito de mi ser tu ausencia tan presente.  La lectura del libro me golpeó hasta los huesos. Ahí te veía a ti, en ese amor palpable, en los recuerdos que se hacen memoria, en la soledad de este cuarto. Llegaste para quedarte en mi vida. Te presentaste para jamás huir. Llegaste para rescatarme. Mostrándome un mundo diferente, donde a tu lado todo cobraba vida. ¡Contigo aprendí a vivir con la intensidad de un alma enamorada, loca y egoísta! Te tomé de la mano para no soltarme nunca; hasta aquel fatídico día cuando la muerte te arrebató de esta vida, pero no de la mía. Creí que te perdía para siempre- pues el arrebato desgarró por completo mi cuerpo, destrozando cada parte de mi ser. ¡Me encerré en mi locura! El único lugar seguro para llorar tu aus...

El cambio, el agotamiento, tu muerte (escrito en Mayo 4, 2024)

  Escrito en Mayo 2024 Aún considero una brutalidad ese cambio de un momento a otro. ¿No sería mejor que se nos avisara que la muerte llegaría? Ahí estábamos tú y yo. Disfrutando la soledad de nuestro ser pareja, tú para mí, yo para ti. Tan solo una semana antes, ¡una semana antes! había compartido del momento más feliz de mi vida, y ciertamente había sido el día que nos casamos. Aún recuerdo-y lo siento en mi cuerpo-esa emoción que me recorría el cuerpo y el alma al decirlo, una emoción que se plasmaba en todo mi ser. ¡Tú y yo para siempre! Una semana antes, tan solo una semana antes y a la vuelta de la esquina, ¡has muerto! Ya no estás físicamente aquí, tu mano dejó tomar la mía.  Mis palabras en casa hoy se pierden en las paredes que me devuelven mi propia voz, en ese eco abrumador de una soledad tan oscura. Y la tristeza-que asomaba ya un poco antes de tu muerte, entró a ser parte de mi vida. Me aprisiona. Me tapa la mirada, ¡Quiero volver a estar bien como ayer! Pero ella...