¿Quién soy el día de hoy?
"Cuando salgas de la tormenta, ya no serás la misma persona que había entrado en ella. En eso consiste la tormenta"
Haruki Murakami
¿Quién soy el día de hoy? No lo sé. Tengo
una imagen difusa de mí misma. No soy quien quiero ser. Pasó la tormenta y
destrozó mi vida por completo. Soy las cenizas del ave que resurgirá, pero en
este momento soy eso, solo cenizas.
Mi cuerpo siente aun ese aire frío que acompaña a la
tormenta, ese aire que anuncia que algo fuerte viene, ese aire que rompe todo
cuanto encuentra en su camino, ese aire que destrozará una vida, una familia,
unos sueños, un futuro, un hogar para siempre. Vuelvo la vista y aparece ese
detonador que me recuerda mi soledad, mi angustia, mi futuro incierto: la
pareja que está frente a mí en la iglesia; el supermercado donde él me
acompañaba; el auto que él siempre manejaba cuando íbamos juntos; la puerta que
ya nadie me abre para subir o bajar al auto; la comida familiar donde su silla
permanece vacía; la casa, nuestra casa, que me recuerda mi soledad, el
abandono, la falta de caricias, la falta de su presencia física.
¿Quién soy? - me preguntas.
Soledad. Abandono. Tristeza. Enojo. Reclamo. Lágrimas. Cansancio. Agotamiento. Injusticia. Dolor. Humillación.
Sé que ello no me definirá para siempre, pero hoy, esto me representa.
El reclamo por la vida que me arrebataron. Duele el alma. Duele el cuerpo. Duele profundamente ver que la vida del otro sigue; que aun celebra cumpleaños y aniversarios; que sus viajes familiares siguen en pie; que sus vacaciones son “increíbles”; que su familia está completa: “que tu esposo te acompañe en este peregrinar de la vida”.
Mi corazón está destrozado. Tengo miedo de volver a soñar en lo bueno de la vida y sin embargo, mi alma, destrozada, gime por esa vida llena de sentido que hoy no tiene. Hay en mí un grito por la vida que me quitaron y la vida que sueño. Un vaivén entre la agonía del día a día, la tristeza que permanece, y la esperanza, una esperanza que no cesa de “guiñar el ojo” para recordarme que ahí está.
Hoy camino sobreviviendo y confiando en un Dios que no me deja, que me abrasa, que me permite vivir mi duelo.
¿Quién soy? - me preguntas.
Soledad. Abandono. Tristeza. Enojo. Reclamo. Lágrimas. Cansancio. Agotamiento. Injusticia. Dolor. Humillación.
Sé que ello no me definirá para siempre, pero hoy, esto me representa.
El reclamo por la vida que me arrebataron. Duele el alma. Duele el cuerpo. Duele profundamente ver que la vida del otro sigue; que aun celebra cumpleaños y aniversarios; que sus viajes familiares siguen en pie; que sus vacaciones son “increíbles”; que su familia está completa: “que tu esposo te acompañe en este peregrinar de la vida”.
Mi corazón está destrozado. Tengo miedo de volver a soñar en lo bueno de la vida y sin embargo, mi alma, destrozada, gime por esa vida llena de sentido que hoy no tiene. Hay en mí un grito por la vida que me quitaron y la vida que sueño. Un vaivén entre la agonía del día a día, la tristeza que permanece, y la esperanza, una esperanza que no cesa de “guiñar el ojo” para recordarme que ahí está.
Hoy camino sobreviviendo y confiando en un Dios que no me deja, que me abrasa, que me permite vivir mi duelo.
Te quiero muchísimo!!
ResponderBorrarEstoy segura que de esas cenizas saldrá el ave más hermosa, fuerte y sabia! Que el amor de Dios te transforme en eso que aún ni logras imaginar, pero ya esta en ti.
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