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Mostrando las entradas de abril, 2023

Levantándome sola

 Y de pronto me di cuenta de que la única que podía levantarme era yo En la soledad de la viudez En los momentos donde la oscuridad nubla todo y la esperanza grita por sobrevivir La única que podía levantarme era yo Levanté la mano y mi red de apoyo estuvo ahí Pero hubo un momento, ese momento de aridez completa, donde el grito no fue respondido Donde el grito se perdió entre la rutina del otro Donde la ayuda se evaporó entre la familia del otro Donde yo quedé a un lado Y ahí estaba yo, la viuda, sola, sin esa mano que me sostuviera Voltee a mi alrededor, nadie estaba Lloré, me enojé, y me sostuve Yo era lo único que tenía en este momento Así que me limpié las lágrimas, sonreí con una mueca forzada y me levanté para continuar La vida me esperaba Consolándome y confiando en un Dios (que no sentía, pero sabía que existía) caminé entre la vida sin saber a dónde me dirigía. Ahí recordé que yo era todo lo que me quedaba Yo era todo lo que tenía Y en l...

22 años…hubieran sido

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  Aún cuesta creerlo. Estoy conmemorando sin ti el recuerdo de nuestro matrimonio. Cada año te escribí en vida la carta de aniversario. Cada año rememoraba nuestras vivencias, locuras, desajustes y peripecias. Cada año era “mi día reservado” solo para ti. Cada año sonreía al cumplir un año más de vida contigo. Y este año es diferente, tan diferente, una historia que jamás creí vivir tan pronto. Hoy volteo a lo Alto y solo sonrío con lágrimas en los ojos. ¿Estás conmemorando allá en el Cielo? Acá te recuerdo, ¿sabes? Y duele. Sí, aún duele tu ausencia física. Pero bueno, así nos tocó. Te abrazo con el alma hasta el Cielo. ¡Con un corazón agradecido por el privilegio de haber sido tu esposa! Brindo por cada año vivido a tu lado. Brindo por el amor tan pleno, profundo y tan único que viví contigo. Brindo porque me enseñaste a amar con palabras y actos.   No me cansaba de escucharte decirme: “¡Hey, princesa, te amo!” Y no te cansaste tú de decírmelo por...