Recordándote al escuchar “Tabaco y Chanel”-una plática contigo
Escuchando
la canción- los recuerdos, tu risa, esa mirada solo mía y la compañía de
nuestros amigos.
Nuestros
amigos, sabes, muchos se han alejado un poco, tal vez por ese “pudor” mal
concebido de “darme tiempo y espacio”. Creo que debiste formarnos bien en
cuestiones del duelo antes de irte. Te fuiste y contigo se fueron esos espacios
con ellos, esos momentos bohemios, esas cenas para reír y jugar. Me perdí de
ello.
Tres años y
al escuchar la canción, te recuerdo y los recuerdo. A veces la imaginación vuela a esos momentos
y me preguntó, ¿fueron ciertos? ¿Estuvimos ahí, tú y yo? Y, ¿Dónde quedaron? La
vida está llena de momentos y personas o personajes. A veces- en este arduo
desierto de dos años y once meses, me preguntó, si no inventé nuestra historia.
Me preguntó si algún día volveré a disfrutar esas noches sin el miedo a que
oscurezca para siempre.
No sé si al
regresar me reconocerías. He cambiado mucho.
He envejecido, mi cuerpo lo refleja, el cansancio del duelo- por más que
intenté vitaminarme lo mejor que pude, hizo de las suyas, el cuerpo está hoy
enfermo- me dicen que a consecuencia del estrés que he vivido. ¡Claro, no era
para menos! Y eso que no guardo nada, lo expreso todo y me ejercito, bueno
hasta donde mi cuerpo me deja. Sí, ahí
donde lo lees, ¡no puedo correr ni 3 km! ¿Puedes creerlo? Yo que entrenaba para
aquel medio maratón. Pues sí, te cuento
que mi cuerpo ha cobrado su factura de las noches de miedo sin ti, esas noches
que no podía dormir- hasta tuve que tomar ansiolíticos- yo que estoy contra
toda medicina alópata (no se ofendan mis amigos doctores, pero ustedes lo
saben)…y por una infección recurrente, ¡antibióticos! Se que a leer esto te
reirás de mí, “la que está en contra de los antibióticos, tomándolos”- pues sí.
Imagina donde estoy. Agotada y fastidiada de la enfermedad, así que me sentí
aprisionada por ella, o le daba la llave, o no me dejaba salir. Cedí, le
obedecí y heme aquí, tomando esto. ¡He cambiado, te he dicho!
Y por
dentro, esa parte interna que tan bien conocías tú, ¡ha cambiado tanto! ¿Será
que regresas y nos volveremos a encontrar a la vuelta de la esquina? ¿Me
volveré a topar contigo? Recordaré que te dije casi un No en aquella primera
cita como llanos amigos. Casi hecho por la borda, para siempre, la aventura de
mi vida. ¡Qué bueno que acepté la
invitación! Pero, vuelvo al tema, si regresaras hoy, ¿me reconocerías? En ocasiones
veo tu foto y te sonrío, ¡estarías tan orgulloso de mí! Estoy viviendo como tu
querías que lo hiciera, bueno, todavía no vivo desde la felicidad plena- sí, lo
sé, pero aun me cuesta, ¡no es fácil continuar sin ti aquí a mi lado! Pero ¡creo que estarías orgulloso de como he sobrevivido este primer tiempo! Estoy aprendiendo a vivir en un mundo tan diferente, pero sigo de pie, aunque me resbale continuamente”.Ya estoy trabajando. Bueno, nos dieron la
noticia de que la empresa grande que compró a la empresa pequeña donde trabajo
decidió cerrar el área de coaching, pero me arriesgué y estuve en el área
laboral. “Veo tu sonrisa” y sonrío contigo. Y, además, he tenido que ir al
banco sola, sola, sola, como persona mayor a arreglar situaciones de cuentas
que nunca en mi vida había hecho. ¡En cincuenta años, bueno cuarenta y nueve y
meses, no lo había hecho! Si hubieras estado aquí cómo hubieras disfrutado
verme tan segura de mí misma- aunque por dentro dudaba si estaba haciendo lo
correcto. Sola, fui sola, y encomendándome a San José, hasta le dejé la silla
de al lado y le dije, “No te muevas de aquí”. ¡Eso sí, desde que no estás el
miedo llegó con más fuerza! Debo aprender que está aquí y a no darle poder,
pero me ha costado. Pero creo que debo
hacer algo, porque la salud está siendo afectada por él. Sí, al no bajar ese
miedo, tengo mis sistemas de alerta al grado máximo, entonces imaginarás donde
está el cortisol. Y mi cuerpo está
sufriendo. Por más que le digo que se calme, a la vida, no quiere ¿o no
quiero? No lo sé, hoy necesite tu
abrazo- y ayer, y el día antes de ayer; bueno, desde el día que te fuiste. Ojalá pudiera hoy sentirte. Un poco, tan solo
un poco…
Comentarios
Publicar un comentario