Muriendo

Y muchos meses después te das cuenta de que tú también estas muriendo.

Una parte de ti ha muerto con él.

¡Hoy me está doliendo dejar de ser quien fui contigo!

Cada día que pasa construyo más recuerdos sin ti.

La vida no se detuvo.

Te amaré eternamente. Vivirás en mí.

Sé que vives.

Pero mi realidad actual es diferente.

Así sucedió. Así pasó. 

Tu esposa se fue contigo.

Ella se ha roto.

Se quedó desecha.

Ya no es la misma.

Despedirla, abrazarla, agradecerle.

El rompimiento de esa identidad.

No es continuar la vida, es empezar una nueva vida.

Es permitirte ser transformada por la vida.

Es dejar que el proceso transcurra.

Es dejar que el dolor llegue.

Es permitirte ser destrozada para renacer.

Es dejar que el amor duela, sane y reconstruya.

Es finalmente, rendirte ante Dios.

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