La vida hoy duele
"Las lágrimas son el lenguaje silencioso del dolor"
Voltaire
Hoy vuelvo
a experimentar ese dolor, agudo, punzante y presente. El dolor que rompe el
corazón y el alma. Ahí, en una rutina
diaria, aparentemente sin daños a terceros, dirigiéndome a la Eucaristía, los
vi, esos matrimonios que llegan tomados de la mano, que se miran con esa mirada
de complicidad, que se abrasan para sentirse cerca, que gritan su amor de
pareja al mundo que los rodea. Y el dolor en el pecho se agudizó, y las
lágrimas empezaron a correr por mis mejillas silenciosamente. No las detuve; expresan el dolor
de ver lo que yo ya no tengo; expresan el dolor de saber que ahí, en ese lugar,
estuve yo hace tan solo diez meses que parecen años. Dejo que salgan mis lágrimas-me
permito llorar. -¿Qué me verán?-Sí, me verán, pero esta mujer soy yo hoy, una
mujer caminando sola con un dolor que le destroza el alma. Decido continuar, decido estar en la
Eucaristía con llanto constante, pero estoy. Me permito vivir cada emoción. –“No
comprendo nada, Señor-no comprendo ¿por qué yo no? ¿Por qué mi matrimonio
terminó?”- pero así me tocó. Recibo la gracia de lo alto y salgo para continuar
sobreviviendo en esta vida. Aun estoy en ese túnel oscuro. Pero sé que la gracia divina me mantiene y me
sostiene: en medio de todo, en esta supervivencia, estoy de pie.
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